Domingo
de Pascua (Id=255)
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El Señor ha resucitado.
Aleluya. A él la gloria y el poder por toda la eternidad, aleluya.
Resurréxi, et adhuc tecum
sum: posuísti super me manum tuam: mirábilis facta est sciéntia
tua, allelúia.
Oremos:
Dios nuestro, que por medio de tu Hijo venciste a la muerte y nos has abierto
las puertas de la vida eterna; concede a quienes celebramos hoy la Pascua de
Resurrección, resucitar también a una nueva vida, renovados por la gracia del
Espíritu Santo.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Hemos comido y bebido con
Cristo resucitado
Lectura del libro de los Hechos
de los Apóstoles 10, 34a.37-43
En aquellos días, Pedro tomó la
palabra y dijo:
"Ya saben ustedes lo sucedido en el país de los judíos, comenzando por
Galilea, cuando Juan predicaba el bautismo. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo,
que pasó haciendo el bien y sanando a los oprimidos por el diablo; porque Dios
estaba con Él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron
colgándolo de la cruz. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver,
no a todo el pueblo sino a los testigos que Él había escogido: a nosotros, que
hemos comido y bebido con Él después de que resucitó de entre los muertos.
Él nos mandó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha
constituido juez de vivos y muertos.
El testimonio de los profetas es unánime: que cuantos creen
en Él reciben, por su medio, el perdón de los pecados".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 117
Este es el día del triunfo
del Señor, aleluya.
Haec dies quam fecit Dóminus; exsultémus et laetémur in ea.
Te damos gracias, Señor, porque
eres bueno, porque tu misericordia es eterna. Diga la casa de Israel: Su
misericordia es eterna.
Este es el día del triunfo del Señor, aleluya.
Haec dies quam fecit Dóminus; exsultémus et laetémur in ea.
La diestra del Señor es
poderosa, la diestra del Señor es nuestro orgullo. No moriré, continuaré
viviendo para contar las hazañas del Señor.
Este es el día del triunfo del Señor, aleluya.
Haec dies quam fecit Dóminus; exsultémus et laetémur in ea.
La piedra que desecharon los
constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente.
Este es el día del triunfo del Señor, aleluya.
Haec dies quam fecit Dóminus; exsultémus et laetémur in ea.
Busquen los bienes del cielo,
donde está Cristo
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Colosenses
3, 1-4
Hermanos:
Puesto que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá arriba, donde
está Cristo,
sentado a la derecha de Dios.
Aspiren a los bienes del cielo, no a los de la tierra. Porque han muerto, y su
vida está con Cristo,
escondida en Dios. Cuando se manifieste Cristo, vida nuestra, entonces también
ustedes se manifestarán juntamente con Él, en gloria.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
(Sólo el día de
hoy es obligatoria; durante la Octava es opcional).
Ofrezcan los cristianos ofrendas
de alabanza, a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado que a las ovejas salva, a Dios y a los culpables unió con
nueva alianza.
Lucharon vida y muerte en singular batalla y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.
¿Qué has visto de camino, María, en la mañana? "A mi Señor glorioso, la
tumba abandonada, los ángeles testigos, sudarios y mortaja. ¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!"
Vengan a Galilea, allí el Señor aguarda; allí verán los suyos la gloria de la
Pascua.
Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que estás resucitado; la muerte
en Ti no manda.
Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu
victoria santa.
Amén. Aleluya.
Aleluya, aleluya.
Ha sido inmolada nuestra Víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la
Pascua.
Pascha nostrum immolátus
est Christus, ítaque festa celebrémus
in Dómino.
Aleluya, aleluya.
El debía resucitar de entre los
muertos
† Lectura del santo Evangelio según
san Juan
20, 1-9
Gloria a Ti, Señor.
El primer día de la semana, María
Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando estaba todavía oscuro,
y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr y fue donde estaba Simón
Pedro y el otro discípulo a quien Jesús amaba, y les dijo:
"Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han
puesto".
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos,
pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al
sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó
también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. Vio las vendas en el
suelo y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no con las vendas
por el suelo, sino doblado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro
discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido las Escrituras: que Jesús había de
resucitar de entre los muertos.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Celebrante:
Llenos de gozo por la santa resurrección del Señor, purificados nuestros
sentimientos y renovado nuestro espíritu, supliquemos con insistencia al Señor,
diciendo:
Rey vencedor, escúchanos.
A Cristo que, con su gloriosa
resurrección ha vencido la muerte y ha destruido el pecado: pidámosle que todos
los cristianos sean siempre fieles a las promesas del bautismo que renovaron en
la noche santa de Pascua, roguemos al Señor.
Rey vencedor, escúchanos.
A Cristo que, con su santa
resurrección ha hecho renacer a los nuevos hijos de la Iglesia, engendrándolos
por el agua y el Espíritu Santo: pidámosle que afirme en ellos los dones que
les ha concedido en esta Pascua, roguemos al Señor.
Rey vencedor, escúchanos.
A Cristo que, con su gloriosa
resurrección ha abierto las puertas de su reino a los que gemían en el abismo y
ha otorgado la vida al humano mortal: pidámosle por todos los que sufren,
roguemos al Señor.
Rey vencedor, escúchanos.
A Cristo que, con su gloriosa
resurrección anunció la alegría a las mujeres, y por medio de las mujeres a los
apóstoles, y por medio de los apóstoles al mundo entero: pidámosle por los que
nos hemos reunido para celebrar su triunfo, roguemos al Señor.
Rey vencedor, escúchanos.
Celebrante:
Señor Jesucristo, que en el cielo eres glorificado por los ángeles y los
santos, y en la tierra eres enaltecido y adorado por tu Iglesia; dígnate
compadecerte de este pueblo que tiene puesta toda su esperanza en tu
resurrección.
Tú, que vives y reinas, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.
Amén.
Regocijados con la alegría de la Pascua
te ofrecemos, Señor, esta eucaristía, mediante la cual tu Iglesia se renueva y
alimenta de un modo admirable.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El misterio Pascual
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en
este día en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque Él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo
destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar
el himno de tu gloria:
[Misa]
Cristo, nuestro Cordero
Pascual, ha sido inmolado: celebremos, pues, la Pascua con una vida de rectitud
y santidad. Aleluya.
Pascha nostrum immolátus
est Christus, ítaque epulémur in ázymis sinceritátis et veritátis, allelúia
Señor, protege siempre a tu
Iglesia con amor paternal, para que, renovada ya por los
sacramentos pascuales, pueda llegar a la gloria de la
resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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